Textos, prosas, debrayes, hisorias y una que otra nota suicida.

Caer y levantarse, así es la vida.

Deambulando siempre bajo el sol de media noche...

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Cigarret 4

Sobre el tablero del auto había una servilleta que ella no había dejado ahí cuando se limpió la cara. Presurosa fue y la tomó disimuladamente y alcanzó a ver que tenía escritas algunas letras, pero no la podía leer al instante ya que sus amigas le cuestionarían por la servilleta; la dobló en sigilo y la rodeó con su mano izquierda, guardándola en ese cofre improvisado; como si nada pasara volvió a la realidad escuchando las interrogantes que entre todos los presentes le hacían.

– No debes fingir – se dijo en sus adentros.

– ¿Nos podemos ir? – les preguntó – sé que hay mucho por explicar, pero ahora mismo no tengo paciencia para eso, ¿alguien puede manejar? –  les dijo, haciendo señas de un volante imaginario con las manos.

– Sí claro – le dijo uno de los 2 chicos que llegaron en la caravana. – No te preocupes, yo manejo. Tu descansa –

– Yo me voy contigo amiga, prometo no preguntar nada –  Le dijo una de las chicas.

– No te sientas mal, sólo quiero estar sola por favor – respondió ella.

– Esta bien, como tú digas amiga, sabes que cuentas conmigo para lo que sea y no estoy molesta porque hayas huido en mi carro. Mejores amigas por siempre – le respondió la amiga que inútilmente hizo el intento de irse con ella y con un ademan le hacía alguna especie de clave o señal extraña con las manos.

La chica devolvió la señal y se introdujo en la parte trasera del auto; el que era el chofer encendió el carro y comenzó a avanzar a vuelta de rueda maniobrando para darle vuelta al carro y enfilarse hacia la carretera; cuando estuvieron a unos metros de distancia de la carretera la señal del cinturón comenzó a sonar y al momento de alcanzar el cinturón para ponérselo este le hizo una interrogante que la puso a pensar nuevamente.

– ¿Me puedo tomar esta lata? –

Aquella pregunta produjo una extraña sensación en la chica.

– No estás para saberlo, pero al ver que no llegabas nos tomamos unos drinks en lo que te buscaban y todo eso; al parecer la cruda ya me está haciendo efecto, ¿puedo? – le cuestionó nuevamente el chofer al tiempo que con una mano la alzaba para que le fuera visible y con la otra la señalaba.

– Si claro, sólo espera un momento – le dijo ella mientras ponía en orden sus ideas y recapitulaba los sucesos ocurridos.

– Gracias, me la tomo con calma y nos vamos. ¡A tu salud! – le hizo un ademan de brindis y abrió la lata, le dio un sorbo y arrugó un tanto la cara ya que la noche y aquel amanecer eran fríos, sin embargo, no lo suficiente para mantener a buena temperatura aquella cerveza.

– Esa es la lata que él me dio en la noche y no me tomé, la había olvidado – se dijo a si misma; en eso recordó la servilleta que empuñaba en su mano izquierda, la extendió y la leyó con inquietud, el contenido escrito era un poema:

 

Amor de locos 19-10-2012

En aquella tarde gris nada tenía sentido, era cuando el viento sopló y se llevó la esperanza, con la noche llegó el delirio, aquel dolor incesante punzaba en el corazón.

Nos conocimos en el justo momento en que tu vida era un mar de llanto y la mía una deprimente tristeza.

Ambos cobijados por la misma noche, desilusionados por el maldito destino tropezamos en el mismo camino, aquel donde no se marcaban nuestras huellas.

Reímos irónicamente uno del otro, tu rostro demacrado por la vida me causó gracia, el mío golpeado por las personas te produjo una sonrisa, bien sabíamos que eso no iba a cambiar.

Sin querer nos tomamos de la mano y en esa noche siniestra nos perdimos, unas cuantas estrellas fueron nuestra guía, el camino se término en aquel gran vacío.

El temor desapareció,
el fondo de aquel acantilado solitario nos dio la felicidad para siempre

 

Cuando terminó de leer la prosa se quedó un tanto pensativa.

– Muy acorde a lo acontecido – se dijo en sus adentros, pero de pronto al volver a recordar la última estrofa una punzada al corazón y un extraño escalofrío le recorrió toda la piel, abrió tanto los ojos que parecían salirse de su cuenca.

– No, no, no, no, no, no.…- se susurró en repetidas ocasiones mientras que con la mano temblorosa buscaba la manija para abrir la puerta. El conductor se percató del hecho y acomodó el retrovisor para preguntarle si se encontraba bien a lo que ya no pudo contestar porque salió disparada como bala fuera del auto rumbo al acantilado.

Continuara…

Cigarret 3

– “Pienso en los años que llevas guerreando con nombre por bandera, ahora sólo quiero oírlo una vez más; y dejemos que lo cierto sea lo que imaginamos, recordemos que lo nuestro todavía no ha acabado, aunque por esta noche, por esta noche nos podemos despedir”- fumó la última parte y dio media vuelta, justo en ese momento abrió los ojos.

La impresión fue grande, para su sorpresa ahí estaba la chica vestida de novia, arrodillada en el piso, llorando en silencio, viendo a las estrellas. Él se acercó y sin decir nada se sentó junto a ella, de una pequeña mochila que colgaba a su espalda sacó un par de latas de cerveza, le ofreció una a ella ignorando si aceptaría; ella la agarró y la puso a su costado, él por su parte la abrió y bebió sediento.

Después de un rato ella se reincorporó y le dijo: – vayamos dentro del carro, tengo frío – él asintió con la cabeza y se introdujeron en el auto.

Una vez sentados en el interior, ambos encendieron un cigarrillo, ella de pronto pronunció unas palabras, – en verdad me he esforzado por ser feliz… – hizo una pausa mientras se aferraba al volante con fuerza – pero de la nada me siento mal y me da por mandar todo al diablo; no sé cómo vivir sin fingir… – su mirada se perdió al frente casi sin parpadear.

– Te podría decir que sólo vivas, pero es más complicado que eso – le dio un sorbo a la cerveza y continuó – las personas como tú o como yo somos lo que somos, de cierto modo estamos enfermos por tener estas tendencias suicidas; no tenemos que fingir, aunque eso signifique quedarnos solos estando rodeados de gente – volteó a verla y nuevamente le dio un sorbo a su cerveza y alzó la lata en señal de brindis hacia ella.

– Mientras caminaba con los ojos cerrados mil cosas pasaron por mi mente, los recuerdos de mi infancia me decían que no fui infeliz del todo; cuando me hablaste y me detuve de golpe hubo algo que ya no me dejó continuar; como tú lo dijiste, hubo cientos de noches que quise intentarlo y hoy que por fin lo tenía decidido y lo estaba llevando acabo, algo pasó; no lo entiendo. –

– Quizá después de todo sólo eran pensamientos suicidas y al llevar a la práctica no fue como lo imaginaste, supongo que porque interrumpí tu final o quizá ese no era tu final o así no es el fin que te aguarda –

– Cientos de noches intentando poner fin a esta miseria, luchando para que el insomnio se vaya por siempre… – interrumpió ella aun con la mirada perdida.

– Son esos pensamientos que acechan tras las esquinas los que desvelan esta tranquilidad y no te dejan dormir, ni vivir – él le respondió.

– Por eso decidí huir, para que él no cargara con esta maldición, lo dejé esperando en el altar y robé el auto de una amiga de mi infancia –

– No te culpo, es algo de lo que no se puede tener todo el control, aunque fue cruel que sucediera así, en el preciso día –

– como lo has dicho, no se puede tener todo el control –

– Cuando gritaste creí que te habías aventado – le dijo él cambiando el curso de la conversación.

– De cierto modo lo hice, después de gritar se sintió tan bien; algo se quedó allá abajo en el fondo. Y ¿Qué clase de canción es la que has estado cantando? Que más que canción parecen instrucciones para algo. – ella también le cambió el tema.

– Yo supongo que es una especie de narración cantada, de alguna historia que le sucedió a alguien o ese alguien inventó. –

– ¿La podrías poner? – Preguntó emocionada.

– Claro, sólo déjame sincronizar el celular con tu estéreo –

Al cabo de unos minutos comenzó a sonar la canción y ella la escuchó atenta, al terminar la repitió una vez más; al terminar apagó las luces del auto y le puso repetición ilimitada, ella cerró los ojos y escucharon una y otra vez la canción, algo le provocaba. El la observaba de repente dándole tragos a su cerveza, disfrutando el cielo estrellado y el paisaje que mostraba aquel paraje desolado.

Ella abrió los ojos, la claridad del día la había hecho despertar, se sentía muy bien, observó el reloj y se sorprendió, después de algún tiempo había conseguido dormir muchas horas continuamente; para su sorpresa el chico no estaba, del lado del copiloto no había señales de su existencia.

– ¿Habrá sido un sueño? – se dijo mientras miraba su rostro por el retrovisor; se limpió el maquillaje corrido con cremas que saco de la guantera y con algunas servilletas que yacían junto a la palanca de velocidades y quedó al natural; bajó del auto y con cierta curiosidad dio algunos pasos rumbo al acantilado; de pronto una voz la alertó.

– ¡No lo hagas! – un par de autos llegaron derrapando con varios ocupantes en su interior y se estacionaron en el lugar. 3 chicas bajaron, la alcanzaron y la abrasaron fuertemente, – pensamos que algo te había pasado y al verte aquí pensamos que te ibas a aventar –  le dijeron.

– Algo me pasó, pero no estoy segura – les dijo al momento que se aproximaba caminando lentamente al borde del acantilado; al llegar las sorpresas continuaban, en el lugar donde estaba sentado no había rastro alguno de la presencia de aquel chico.

– Ni colillas de cigarro ni latas de cerveza, ¿Acaso era un fantasma? – se susurró a si misma mientras sus amigas escuchaban atentamente.

– ¿Viste a un fantasma amiga? – incrédulas las recién llegadas le interrogaban al momento que miraban en todas direcciones.

– No. Sólo pensé en voz alta, no tiene importancia – les dijo tratando de persuadirlas.

Intrigada por lo sucedido regresó lentamente al auto pensando en los hechos vividos por la noche, a la par sus amigas le hablaban, pero ella sólo escuchaba murmullos ya que su mente estaba en otro lugar; de pronto algo llamó poderosamente su atención.

Continuará…

 

Amor, amistad?

Muchos incomprendidos el día de ayer, corazones rotos, despedazados; hay quienes celebran, hay quienes prefieren olvidar…

Inmarsecible en mi corazón. 14-02-2020

Hoy que no estás aquí no hay nada que celebrar, los recuerdos pesan y pesan mucho, atormentan este presente que sin duda es triste, por las calles todo mundo celebra lo que debería perdurar por siempre, pero también hay otros como yo, con la mirada perdida en las estrellas.

No hay nada que celebrar, el hacerlo sería omenajear está miseria, sin encargo brindaré con el silencio, para que tú recuerdo sea inmarsecible en mi corazón.

Soy capaz de sonreír a los buenos deseos, pero muy en el fondo la realidad es otra, es complicado contener está sensación y ser fuerte, incluso duele hasta respirar.

Aquí a pesar de la fecha es un día más, ignoro que cielos te estarán dando cobijo, o cuántas estrellas brillan a tu alrededor, yo sólo mantengo el anhelo de algún día volver a verte.

<:o(

Más allá de la mercadotecnia

Durante años he escrito algo para este día, más allá de que sea de amor o amistad hay muchos desafortunados deambulando en las calles tratando de encontrar explicaciones, soldados caídos les dicen algunos, esto es para ellos…

Amor inmortal      14/02/09

Dulce sonrisa 14/02/2011

In My Heart 14-02-06

Dibujé corazones con las nubes en
esa tarde calurosa, 14 de Febrero
marcaba el calendario, cursilerías
al por mayor dictaba mi corazón.


El desolador lugar impregnaba de
dolor al viento que corría, jamás le
tuve fe a un crucifijo y hoy me
veía rodea por cientos de ellos, a tu
tumba le arranqué el que tenía.


Lloré en algunos instantes, tu
ausencia me era devastadora,
nuevamente dibujé corazones y
escribí tu nombre en las nubes ya
que el viento se llevó las anteriores,
era feliz al hacerlo e infeliz a la
vez por no tenerte a mi lado.


El dolor llegó lejos, traspasó mi
corazón y el de otro sujeto que
acababa de llegar con rosas negras
en sus manos; las puso sobre una
lápida y entonó una canción, su
llanto brotó y corrió por sus
mejillas.


Con una leve palmada en su hombro
me despedí de él, una delgada línea
roja seguía mis pasos, mi mano
ensangrentada era la prueba de que
las venas de mi muñeca del lado del
corazón en complicidad conmigo
habían optado por el deceso.
Ya caminaba a tu encuentro …

<: o(

Corazón de melón   14-02-2013

Es esa extraña sensación que corre por tus venas y te hace sentir lo que creías olvidado, llevándote a un mundo donde no existe dolor en el que quisieras vivir por siempre.

Y cuando cierras los ojos el mundo se vuelve nada existiendo sólo ese preciso momento, donde las mariposas revolotean en el cielo con tus brazos anclados a su pecho.

Y es la magia de los cuerpos estrechados lo que dibuja la sonrisa de tú rostro, dilatando tus pupilas color miel cuando ambos labios se vuelven uno solo.

Sientes irradiar toques de felicidad cuando el corazón se acelera enamorado, y tu cuerpo se incendia a tal grado que crees tocar el cielo y dormir en las nubes.

Es el sentimiento al que llaman amor, que vive en el alma y nace del corazón, ese sentimiento derrochas al sonreir y cada que observas sus ojos y funden sus labios forjan un pacto de amor con el corazón acelerado.

<: o(

Cigarret 2

Ella le respondió – Hola, disculpe la molestia, ¿Me podría vender un cigarro? – al momento que buscaba por toda su ropa dinero para pagar pero inutilmente resultaba el intento, no tenía dinero a la mano.
El sujeto se percató del hecho y con una leve sonrisa le dijo – no te preocupes, hoy yo invito – extendió la mano y le dió la cajetilla y el mechero, ella tomó uno y lo encendió, le dijo – gracias – y al momento le devolvió la caja.
Se hizo un silencio y al cabo de unos minutos cuando ella había deborado el cigarro él le interrogó.
¿Que los trae por este rumbo, en especial a este lugar?
– Sólo he venido yo – le respondió la chica.
– Es extraño – le dijo el – aunque no quisiera pero me es imposible no espacular –
– No entiendo – le dijo ella desconcertada.
– Por la cara de payaso que traes, supongo que algo salió mal –
Ella no atinó a decirle nada al momento en su defensa, más bien ideaba a toda prisa una hiistoria que resultara creible pero no podía pensar en nada, los recuerdos recientes eran imborrables y dolorosos.
Al notar que la chica no respondía, él se retractó por lo dicho.
– Discúlpame, no debí decir eso. Es sólo que me sorprendió que alguien venga a esta hora a este preciso lugar –
– Pues no lo parece – respondió ella.
– Creí que eras una especie de fantasma de las carreteras por el vestido de novia que traes puesto pero al verte y notar que tu maquillaje esta hecho un desastre en tu rostro, me caausó cierta gracia y descarté lo de los fantasmas, es por eso que dije lo que dije; perdóna. –
– Está bien, yo tampoco sabía que estabas aquí y a decir verdad tampoco me importó que fueras un espectro de ultratumba desfigurado y desgarrado de los que vagan por las noches y que el humo que salía de ti fuera de cigarro y no como el de las peliculas, vaya decepción. – le contesto ella al momento que observaba al vacio del acantilado.
– Vaya, vaya; te las has cobrado. Karma instantaneo dicen por ahí. – dijo él sonriente. Levantó su cerveza y con un ademán le dijo salud, bebió hasta el final y al terminar arrojó la lata a un costado donde varías de estas comensaban a abultar sobre la tierra, evidenciando que tenía un buen rato en ese lugar.
Se produjo un silencio en donde ambos miraban al vacio; se escchaba como las olas rompian en el fondo con furia y fuerza; el viento gelido soplaba más fuerte cada vez.
Ella se encogió de brazos tratando de absorver calor corporal, él lo notó pero no tenía un abrigo extra que ofrecerle, aquel pedazo de cobija sucia donde yacía sentado podría ensuciarle el lindo vestido pensó – no, mejor no – se djo.
Ella comenzó a retroceder lentamente de espaldas hacia el carro, no por voluntad sino por el frío; cuando estuvo a la mitad del trayecto ya no pudo retroceder más, su cabeza era un universo pensante que vivía mil historias a la vez; cerró los ojos y comenzóa a caminar a tientas nuevamente rumbo al acantilado, dlgados ríos de rimel hacían cause en sus mejillas; cuando tórpemente llegó al borde, algo un tanto extraño sucedió.
– ¿En verdad piensas hacerlo? Por lo menos quítate el vestido, es tanbb hermoso terminar allá abajo – Inerperadamente el apareció nuevamente interrumpiendo sus intenciones.
Ella separó en seco, el viento soplaba con m,ás intensidad; cuando abrió los ojos no había más camino que recorrer, observó detenidamente hacia el frente, el cielo estrellado ofrecía una vista espectacular.
– Cientos de noches he eestado aquí, intentanndo juntar valor para hacer algo similar a lo que tienes en mente, pero no he podido – pronunció él mientras ella contemplaba el vacio. – Son estos momentos los que me contienen, el cielo, ese sonido del mar al fondo es lo que resuena en mi pecho por las noches; ignoro que clase de ldolor te está ppartiendo el alma, si vas a continuar con tu camino hazlo; ya no te voy a interrumpir, sólo daré media vuelta para no ver – se dió media vuelta y se quedó parado a un par de metros de distancia de ella,  cegado por las luces del auto.
De pronto escuchó un grito que mas que ser un grito parecia un alarido y reinó nuevamente el silencio, sólo el viento que soplaba y el oleaje en el fondo parecían comunicarse tímidamente; él cerró los ojos – está hecho – se dijo mientras movía la cabeza en signo negativo. Encencdió un cigarrillo y lo fue degustando lentamente como si fuera una especie de homenaje a la chica vestida de novia; de pronto de la nada el comenzó a cantar.

Continuara…

<:o(

Cigarret

Detuvo el auto en aquel paraje desolado y comenzó a llorar amargamente apretando el volante con todas sus fuerzas, por el retrovisor observó como los ríos de rímel desbordaban y marcaban su rostro de dolor y tristeza, su corazón jadeante no era capaz de contener tanta desdicha.
Después de algunos años el ansia de fumar volvió, revisó todo el auto escudriñando cada rincón sin tener éxito, como última opción metió la mano bajo el asiento encontrando una caja que estaba vacía la cual despedazó al momento con una furia tal que podría ser capaz de causar mucho daño en alguna persona al mismo tiempo que emitía un alarido de impotencia; resignada a su suerte cerró los ojos y continuó llorando, al cabo de unos minutos como por obra de un extraño misterio un leve aroma de cigarro inundo sus pulmones, con los ojos cerrados aun supo a bien si era aquella ancia la que la hacía alucinar o en verdad se trataba de humo auténtico de cigarro; con las luces del vehículo aun encendidas al borde de aquel acantilado una leve niebla aparecía y desaparecía en su dirección emanando el olor que ella había aspirado.
– Alguien está fumando ahí – se dijo susurrando a si misma.
Como pudo se limpio la cara o al menos hizo el intento y bajó del auto, una leve brisa helada la recibió y comenzó a caminar; el piso pedregoso y las zapatillas con aquel delgado tacón le dificultaban la maniobra.
Cuando ya estuvo cerca del borde de donde provenía aquel aroma, de repente escuchó unas palabras que más que ponerla en alerta, las escuchó con atención, – nada puede ser peor se susurro a si misma. Como si se trataran de instrucciones las escuchó atenta e irónicamente las fue siguiendo al tiempo que las iba ejecutando.
– Entra despacio, que nadie oiga tus pasos, mientras tanto si los nervios no traicionan todo irá bien –
Ella lo vio cuando estuvo a su alcance, la persona que recitaba aquellas palabras yacía sentado con los ojos cerrados unos auriculares colgaban de sus oídos y la colilla del cigarro aun estaba en sus manos; instintivamente al escuchar los pasos que torpemente se acercaban hacia él abrió los ojos sin inmutarse por la sorpresa que pudiera causarle el que alguien más estuviera precisamente en ese lugar ahí con él.
Volteó hacia donde ella estaba parada, la observó con detenimiento, le dio un trago a una lata de cerveza que sostenía con la otra mano y sorpresivamente le dijo: -Hola y felicidades -.

<:o(

Continuara…

Sueño inmarcesible de una vida

El mundo es muy grande y las posibilidades gigantescas, tenía algunos años que no se daba una conexión como esta.

Transeúntes en Vilo 14-01-2020

En la pradera de mis propios sueños desperté,
divagando entre el paraíso y el infierno, me perderé.
¿Dónde andaré? Las alas pesan, duelen,
se derraman, mientras el alma grita:
¡Libérame!

No era tan fácil abandonar esos viejos fantasmas,
de cierto modo eran mi única compañía,
cientos de noches desgarrando la luna,
pero en realidad era mi corazón
que yacía marchito desde algún tiempo atrás.

Brotaban las palabras como bálsamo
intentando sanar lo que estaba roto.
Me refugié en el pasado para aliviar el dolor,
traté de huir a la infancia, pero no pude,
no había escapatoria a la inevitable
tragedia de un alma sin libertad.

Sólo esta punzada latente que prolongaba la angustia
seguía intacta, la mentalidad seguía ahí,
atada a lo que hacía daño; corrían ríos
por las mejillas con causes más grandes cada vez,
tanto así como este vacío por dentro.

Un río desembocaba con furia en contra mía,
por pensar diferente, no voy a sucumbir,
no me someterán, voy hacia adelante
con un sello en la frente que se lee:
“Propiedad de nadie”, de alguien
que me ame a medias no puedo ser,
en la tempestad me he descubierto,
al final sólo me tengo a mí.

Lo que quiero es lo que atraigo para mí,
la paz de un alma que yace en el interior.
¡Dueños de nuestro destino!
Sin ignorar las ilusiones, caminando contra la corriente
cayendo una y otra vez ante la rutina.
y son estos pensamientos suicidas los que me hacen rebelde;
soñar la vida en vez de vivirla,
puede que tenga algún sentido…

Entonces, despierto entre la aventura de vivir
para valorar el aliento y ante cada experiencia aprendo.
Al caer nuevamente ante un sueño profundo.
¡Vivo!

Aunque vivo en vilo no deja de ser vida,
cuando falta el aire me lleno de esperanza,
cada caída ha significado una cicatriz de aprendizaje,
dolorosa sin duda pero que deja una marca
de lo que soy y de lo que era.

De ninguna versión puedo escapar, fui y soy,
cada trayecto caminado me llevará hasta la
transformación que me aguarda;
continuaré hacia adelante a pesar del dolor.
Por encima de mi misma,
no arderé en el desasosiego de perderme para siempre.

Tanialis ‘PG’ Cepeda
Colaboración:
Arlequín Dom ˂:o(

Wenn

Cada poema es único e irrepetible, concebido con diferentes mezclas de sentimientos, parecido a otros quizá, pero auténtico sin duda.

Te voy a regalar el último poema y con este me despido, las letras volvieron a brillar y aquella lejana inspiración volvió en tardes grises donde la angustia reinaba, pero en esta parte del cielo a pesar de todo aún hay esperanza de continuar, la luna nos guiará…

23-12-2019

Eres bonita se lo he dicho al viento, el lo ha comprobado al rozar tus mejillas, las estrellas también lo saben brillan emocionadas iluminando tu rostro, el corazón delata mis emociones al verte, me dibuja una leve sonrisa que es más que eso.

Las flores también lo saben, extienden sus colores ante tu presencia, la mañana se ilumina y es ahí cuando apareces, tímida entre la gente, abriéndote pasó como el sol ante la noche, buscando miradas; eres bonita, lo sé cuándo te veo.

Eres bonita se lo he contado a la noche, sólo falta que lo sepa mi voz y tenga el valor de gritarlo, siempre buscando mínimas oportunidades para observarte, esa mirada de luna siempre me hechiza.

Muchos sólo ven la carcasa facial, es raro quien ve más allá de tu vista, de cualquier forma lo sabes tú, es por eso que embellece tu alma cada mañana.

Eres bonita, la sonrisa en mi rostro lo sabe, tu mirada mística y profunda como este poema en tu sonrisa.

<:o(

Continuamos…

Siempre tan cerca, la mirada apuntando al mar, reflejada en la luna, esta sensación que inspira a cada paso por la noche.

28-11-2019

La luna brilla en tus ojos, mística e imperturbable así como la noche y sus misterios en creciente también brilla tu sonrisa.

Tiñes de carmesí tus labios quienes incitan a probar ese fino sabor el que emana desde tu interior quién genera armonía a su paso.
Líneas de misterio ensombrecen tu mirada, podría perderme por horas observando tus ojos para brillar junto a la luna y hacerte compañía.
La magia se enciende cuando haces presencia y esta ausencia la que genera esta distorsión, cuando el corazón se siente perdido llenas el vacío cuando te asomas a la distancia, caminas con tal elegancia que se enciende toda esperanza.
<:o(

Por siempre loco…

Muchas letras se han filtrado por mis manos, cientos de parajes me han visto sucumbir y sin embargo sigo aquí, con esta sonrisa irónica. Un día como hoy de hace mucho tiempo atrás…

Amor de locos 19-10-2012

En aquella tarde gris nada tenía sentido, era cuando el viento sopló y se llevó la esperanza, con la noche llegó el delirio, aquel dolor incesante punzaba en el corazón.

Nos conocimos en el justo momento en que tu vida era un mar de llanto y la mía una deprimente tristeza.

Ambos cobijados por la misma noche, desilusionados por el maldito destino tropezamos en el mismo camino, aquel donde no se marcaban nuestras huellas.

Reímos irónicamente uno del otro, tu rostro demacrado por la vida me causó gracia, el mío golpeado por las personas te produjo una sonrisa, bien sabíamos que eso no iba a cambiar.

Sin querer nos tomamos de la mano y en esa noche siniestra nos perdimos, unas cuantas estrellas fueron nuestra guía, el camino se término en aquel gran vacio.

El temor desapareció,
el fondo de aquel acantilado solitario nos dió la felicidad para siempre…

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